DECLARACIÓN: El Plan Familias Estadounidenses Impulsaría el Crecimiento Económico, Crearía Empleos y Enfrentaría la Crisis de Cuidado de los Estados Unidos

Washington, D.C. — El presidente, Joseph Biden, develó hoy el Plan Familias Estadounidenses, el segundo componente de la agenda económica Reconstruir Mejor de la administración. John Podesta, fundador del Center for American Progress, emitió la siguiente declaración:

El año pasado ha puesto a las familias, especialmente a las madres, bajo una enorme presión, pero la verdad es que la falta de opciones asequibles de cuidados, atención de salud y educación, empujó a muchos estadounidenses a una crisis mucho antes de la pandemia. Durante décadas, mientras las corporaciones y los estadounidenses más ricos amasaron sumas de riqueza aún mayores, esta falta de apoyo al capital humano estadounidense socavó nuestra competitividad global; dejó a las familias hambrientas de oportunidades; defraudó a las trabajadoras predominantemente mujeres y de color, que brindan cuidados esenciales, y forzó totalmente a millones al desempleo, costándole a nuestro país billones de dólares de productividad perdida. Mientras el Plan de Rescate Estadounidense (ARP, por sus siglas en inglés) proporciona recursos esenciales para ayudar a las familias a capear la pandemia, el Plan Familias Estadounidenses (AFP, por sus siglas en inglés) sin precedentes del presidente Biden establece un nuevo rumbo para empleos bien remunerados y un fuerte crecimiento económico que beneficia a todos, no sólo a aquellos en la cima.

Estados Unidos ya no puede ser uno de los únicos países más industrializados del mundo sin un sistema de aprendizaje temprano asequible y de alta calidad para atender a sus niños más jóvenes. El AFP daría vuelta la página sobre el actual sistema de cuidado infantil que atiende sólo a uno de cada siete niños calificado para subsidios, al hacer que el cuidado infantil para bebés y niños pequeños sea asequible para todas las familias; establecer un programa preescolar universal para niños de tres y cuatro años, y aumentar los salarios de los trabajadores de cuidado infantil que ganan un promedio de $12 por hora. El Plan proporcionaría más alivio a las familias, al hacer que el Crédito por Gastos de Cuidado de Hijos Menores y Dependientes así como el Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo para adultos sin hijos sean permanentes, además de extender la vigencia del mejorado Crédito Tributario por Hijos, promulgado por el presidente Biden el mes pasado.

De manera similar, con sólo el 19 por ciento de los trabajadores en los Estados Unidos teniendo acceso a licencias remuneradas, ya no podemos permitirnos ser el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sin un programa nacional de licencias familiares y médicas pagadas. El AFP garantizaría licencias remuneradas a todos los trabajadores y, en última instancia, reflejaría todas las razones por las que los trabajadores necesitan una licencia: para cuidar de sí mismos, de un nuevo hijo o de un miembro de la familia, de modo que ningún trabajador en los Estados Unidos tenga que elegir entre su sustento y cuidarse a sí mismo o a un ser querido. Pero la verdadera promesa de la licencia con goce de sueldo no puede realizarse plenamente sin acceso a una atención de salud asequible y de calidad. El AFP mejoraría la Ley de Salud Asequible, al aumentar la asistencia financiera disponible para comprar un seguro médico. Esto se basa en el apoyo sin precedentes para los servicios basados en el hogar y comunitarios, además de cuidado a largo plazo para los estadounidenses ancianos y discapacitados propuesto por el presidente Biden en el Plan de Empleo Estadounidense.

Para aprovechar al máximo estas inversiones, el AFP también pondría a los estadounidenses en un camino hacia la prosperidad, al invertir en la educación y la capacitación que los trabajadores necesitan para ocupar los puestos de trabajo del Siglo XXI sin endeudarse. Hasta el año pasado, aproximadamente 2 de cada 3 trabajos en los Estados Unidos requieren capacitación más allá de la escuela secundaria, por lo que el AFP se basaría en el trabajo de los estados rojos y azules por igual, para hacer que las universidades comunitarias sean gratuitas en todo el país. El plan también facilitaría que los estudiantes permanezcan y terminen sus estudios aumentando la Beca Pell en $1.400 y cubriendo el costo de la matrícula durante dos años en las universidades históricamente negras, instituciones que prestan servicios a minorías y universidades tribales de la nación. También haría inversiones vitales para abordar la escasez de maestros, particularmente entre aquellos de color, y trataría a los educadores como los profesionales dignos que son.

Esta propuesta reconoce una verdad fundamental: el crecimiento económico y la competitividad de los Estados Unidos están indisolublemente ligados a la capacidad de sus familias para prosperar. Incluye reformas populares, pendientes hace mucho tiempo y fundamentales para reconstruir la economía con más fuerza y de manera más equitativa después de la pandemia. Tras un año agotador para demasiadas familias, el Congreso debería actuar rápidamente para convertir el AFP en una ley que mejore su seguridad económica y cree millones de puestos de trabajo.

Para obtener más información o hablar con un experto, no dude en contactar a Ricardo Rauseo a rrauseo@americanprogress.org.