DECLARACIÓN: Para Recuperarse de la Primera “Recesión de Ellas” y Luchar Contra la Discriminación Salarial Generalizada, el Senado Debe Actuar sobre la Ley de Equidad de Pago Aprobada por la Cámara

Washington, D.C. — La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó hoy la Ley de Equidad de Pago y envió el proyecto de ley una vez más al Senado de los Estados Unidos para que tome medidas. Entre otros pasos, la legislación proporcionaría nuevas herramientas fundamentales para combatir la discriminación salarial fortaleciendo el alcance de las protecciones de la igualdad de sueldo; reforzando los mecanismos de aplicación; mejorando la recopilación de datos salariales, y limitando la dependencia de los empleadores en el historial de remuneraciones para tomar decisiones de contratación y compensación. 

Jocelyn Frye, senior fellow de la Iniciativa de Mujeres del Center for American Progress, emitió la siguiente declaración sobre la aprobación del proyecto de ley en la Cámara:

En un año en el que hemos visto el verdadero valor de las trabajadoras para nuestras familias, lugares de trabajo y economía, el caso para asegurar que las mujeres reciban una remuneración justa por su trabajo no podría ser más claro. Sin embargo, la obstinada y arraigada brecha salarial de género sigue perjudicando a las mujeres y sus familias, en un momento en el que menos pueden permitirse el lujo de verse atrapadas en las garras de la incertidumbre económica. La desigualdad salarial afecta prácticamente a todas las mujeres y sus efectos más duros suelen experimentarlos aquellas de color. En particular, las mujeres negras, indias americanas y nativas de Alaska, así como las latinas, que trabajan a tiempo completo durante todo el año ganan 63, 60 y 55 centavos, respectivamente, por cada dólar que ganan sus contrapartes hombres blancos. Estas amplias brechas salariales se deben a los efectos agravados de los prejuicios de género, étnicos y raciales, que deprimen los ingresos y obstaculizan la capacidad de estas mujeres para llegar a fin de mes.

Las mujeres, especialmente las negras, también constituyen una proporción cada vez mayor de jefas de familia, lo que significa que la discriminación salarial que enfrentan produce cada vez más un impacto multigeneracional que menoscaba la seguridad familiar y la creación de riqueza. En medio de la pandemia de coronavirus, que ha sido especialmente dura para las trabajadoras, la brecha salarial de género también tiene efectos acumulativos que podrían afectar nuestra recuperación económica. Por ejemplo, de marzo de 2019 a igual mes de 2020, las mujeres ganaron aproximadamente $550 mil millones menos de lo que habrían ganado si no hubiera una brecha salarial de género, y este dinero podría ser invaluable hoy en día para la capacidad de las familias para capear crisis actuales o futuras.

Todo trabajador merece una compensación justa por su trabajo, pero fracasar en el combate a la discriminación salarial en curso socava esos esfuerzos y mantiene un statu quo desigual que subestima a las mujeres y su trabajo. Tras años de inacción y más de un año de trabajadoras y cuidadoras esenciales que mantuvieron a flote nuestro país durante el transcurso de la pandemia, ya es hora de que el Senado siga el ejemplo de la Cámara y apruebe la Ley de Equidad de Pago.

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