Un plan para abordar la situación de los refugiados Centroamericanos a medio y largo plazo

También ver: A Short-Term Plan to Address the Central American Refugee Situation por Philip E. Wolgin

Introducción y resumen

Es imposible poder entender el flujo de refugiados viniendo desde Guatemala, Honduras, y El Salvador – colectivamente conocidos como los países del Triángulo Norte de Centroamérica – sin entender las condiciones económicas y de seguridad de estos tres países. A pesar de diferencias importantes, los tres países del Triángulo Norte están entre los lugares más pobres de las Américas y más violentos del mundo.

Basado en estadísticas de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, o UNODC (por sus siglas en ingles), Guatemala, Honduras, y El Salvador eran tres de los cinco países más peligrosos del mundo en el 2013 – el último año para cual el ONU tenía estadísticas disponibles. Ese año, Honduras tenía la tasa de homicidio per cápita más alta del mundo con 90,4 homicidios por cada 100.000 personas; El Salvador cayó en 4to lugar, con la tasa de homicidio en 41,2 homicidios por cada 100.000 personas; y Guatemala cayó en 5to, con la tasa de homicidio de 39,9 personas por cada 100.000 personas.

Desde entonces, la situación en El Salvador ha empeorado dramáticamente siguiendo la ruptura en el 2014 de un pacto del 2012 entre las dos pandillas callejeras más poderosas: MS-13 y el Barrio 18. En el 2015, El Salvador clasificó como el país más peligroso del Hemisferio Occidental, con una tasa de homicidio de 108,5 homicidios por cada 100.00 personas. Esto resulto en que el país se encontrara 24 veces más peligroso que los Estados Unidos, tuvo una tasa de homicidio de 4,5 por cada 100.000 personas en el 2014. La violencia en ciudades de unos de estos países es todavía peor. Por ejemplo, San Salvador, la capital de El Salvador, tenía un promedio de un asesinato cada hora durante agosto del 2015 – el número más alto de asesinatos desde el fin de la horrífica guerra civil en el 1992. La tasa de homicidio en el 2015 de Honduras y Guatemala ha mejorado a 62,5 y 29,2 homicidios por cada 100.00 personas, respectivamente.

Para poner estas cifras en contexto, otros países en Centroamérica – como Costa Rica, con 8,5 homicidios por cada 100.000 personas; Nicaragua, con 11,3 homicidios por cada 100.000 personas; y Panamá, con 17,2 homicidios por cada 100.000 personas – tuvieron tasas de homicidio considerablemente más bajas en el 2013. Nicaragua, por ejemplo, a pesar de ser el segundo país más pobre en todo el Hemisferio Occidental, es más seguro que todos los países del Triángulo Norte.

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Estas diferenciales de seguridad pueden ayudar a explicar por qué individuos de los países del Triángulo Norte están huyendo no solamente hacía  los Estados Unidos pero también a los países vecinos. Entre el 2008 y el 2014, el ONU documentó un aumento de 1.179 por ciento en aplicaciones de asilo Salvadoreñas, Hondureñas, y Guatemaltecas en México, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, y Beliz. Desde el comienzo de año fiscal 2014, más de 120.000 menores sin acompañantes y otras 120.00 más personas en familias, usualmente madres e hijos, han llegado a los Estados Unidos.

El Salvador, Honduras, y Guatemala también están clasificados entre los cuatro países en el mundo con las tasas más altas de homicidio contra mujeres y niñas, o femicidio. El año anterior, la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, hizo público un informe revelando que las mujeres quienes huyeron del Triángulo Norte y México para los Estados Unidos describieron que “fueron violadas, asaltadas, extorsionadas, y amenazadas por miembros de grupos criminales, incluyendo pandillas y los carteles de droga.”

Altas tasas de homicidio y femicidio no son los únicos indicadores de crimen rampante y de violencia dentro del Triángulo Norte. La extorsión, por ejemplo, es endémica. Es estimado que los residentes de estos tres países pagan un total de por lo menos $641 millones en extorsiones anualmente. Las estadísticas más recientes y disponibles informan que hubo un aumento de siete veces más en los secuestros en El Salvador entre los años 2012 y 2013.

Estos niveles de crimen y violencia a través del Triángulo Norte no vino por caso de un vacío: son alimentados por una profunda inseguridad económica. Más de 40 por ciento de los Salvadoreños viven en pobreza – y más de 12,5 porciento viven en pobreza extrema. La situación económica es todavía peor en Guatemala y Honduras. En Guatemala, el 54,8 por ciento de la gente vive en pobreza y el 29,1 por ciento vive en pobreza extrema, mientras que en Honduras las cifras son 69,2 por ciento y 45,6 por ciento, respectivamente.

La pobreza, a pesar de todo, no es el único problema económico dentro esta región. La disparidad económica – una característica persistente de las economías centroamericanas – sigue impactando a la región del Triángulo Norte. Basado en las últimas estadísticas disponibles del 2011, Honduras y Guatemala califican entre los 12 países más bajos del mundo en términos de su coeficiente de Gini – una cifra usada para medir la disparidad entre los ingresos y el consumo de un país – mientras que El Salvador califica en la posición número 30. Estas calificaciones ponen a los países del Triángulo Norte entre los países de África subsahariana, al igual que los países más pobres de Latinoamérica y del Caribe, como Angola, la República Centroafricana, Sudáfrica, Haití, y Zambia.

Los problemas económicos de esta región son empeorados por una falta de competición global. Guatemala, en el puesto 78; Honduras, en el puesto 88; y El Salvador, en el puesto 95, todos clasifican en la mitad baja de los 140 países examinados en el “Índice Global de Competitividad Económica” del Foro Económico Mundial en el 2015. Cada rango es pesado significadamente por el costo empresario del crimen y la violencia, y los países en los últimos lugares son Honduras, en el puesto 133, El Salvador, en el puesto 137, y Guatemala, en el puesto 138. Aunque Centroamérica lanzó un programa regional económico de integración en 1993 con la creación del Sistema de la Integración Centroamericana, o SICA, integración efectiva ha sido impedida por – entre varias cosas – una falta de infraestructura transfronteriza que ha retenido la competitividad global.

La judicatura y el poder judicial disfuncional a través del Triángulo Norte ha contribuido al nivel de crimen y violencia, igual que su falta de desarrollo económico y competitividad. La impunidad es un hecho de la vida en esta región: La mayoría de los crímenes serios van sin castigo de la judicatura que es corrupta o institucionalmente incapaz de procesar, o es ambas cosas. La inhabilidad de las cortes de administrar la justicia y proteger los derechos más fundamentales sirve como un impedimento contra la inversión en la región, que podría expandir el desarrollo económico.

Todos estos factores – la pobreza extrema; la falta de oportunidad; un sistema judicial disfuncional; e índices de crimen y violencia increíblemente altos – se combinan para causar que los niños y las familias huyan la región. Este informe, acompañado de un informe enfocado en las soluciones a corto plazo, presenta una estrategia comprensiva al problema de los refugiados centroamericanos. Dadas las raíces de los problemas en los países del Triángulo Norte, no hay una simple solución – esta crisis no será solucionada en un día.

Recomendaciones a medio plazo

Soluciones regionales

  • Los Estados Unidos debería mejorar el proceso de entrevista y revisión del programa Menores de Centroamérica, o CAM (por sus siglas en inglés), para procesar y reubicar efectivamente a los niños huyendo de los países del Triángulo Norte. Los Estados Unidos debería conducir evacuaciones de emergencia para los niños que están en riesgo inmediato, y también debería de adjudicar sus solicitudes para estatus de refugiados lo más pronto posible.
  • Los Estados Unidos debería de continuar financiando y trabajando con la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, para asistir a México y a los países de Centroamérica en fortalecer sus capacidades para registrar eficaz y justamente a los refugiados, al igual que mejorar sus procedimientos para la Determinación de Estatus de Refugiado, o RSD (por sus siglas en ingles).
  • Los países latinoamericanos deberían de asociarse con ACNUR para crear más centros de procesamiento para asesorar a las poblaciones preocupantes para que más niños y familias puedan ser procesados por el sistema justamente y poder ser identificados como refugiados.
  • Los Estados Unidos debería trabajar con organizaciones gubernamentales al igual que las organizaciones no gubernamentales, u ONGs, a través de Latinoamérica para aumentar el conocimiento entre quienes han sido arrestados sobre su derecho de solicitar asilo, y también fortalecer sus sistemas legales domésticos de asilo.
  • Los Estados Unidos y otros países de la región deberían de proveer recursos a los países de primer asilo – o sea, los países donde un individua ha sido reconocido como refugiado y es protegido, pero tal vez el país no pueda proveer una solución permanente de reubicación – para promocionar la reubicación permanente e integración exitosa.
  • Los Estados Unidos debería de aumentar su cuota de reubicaciones de Centroamérica y urgir a otros países como Canadá a hacer lo mismo.
  • Los Estados Unidos y otros países en colaboración con organizaciones internacionales y locales deben de apoyar la recepción e integración de los niños y familias regresando al Triángulo Norte. También deberían de construir la capacidad de los gobiernos de El Salvador, Honduras, y Guatemala para que puedan efectivamente reintegrar sus individuos que están siendo repatriados.

Recomendaciones de largo plazo:

Promover la seguridad de los ciudadanos basado en el cambio regional

Los Estados Unidos debe reconocer que el cambio fundamental a través del Triángulo Norte requiere que los gobiernos, los elites, y la sociedad de esta región reconozca que debe usar todo lo disponible en términos de política y diplomacia para animar a que todos estos grupos se concentren cambios significativos para promover la seguridad y el desarrollo económico de esta región.

Integrar los esfuerzos en Centroamérica y en los Estados Unidos

  • Los Estados Unidos debe de asegurar que todos los departamentos y agencias apoyando la seguridad de los ciudadanos del Triángulo Norte lo hagan en manera integrativa.
  • Además de superar las divisiones burocráticas, los esfuerzos de los Estados Unidos a través de los tres países del Triángulo Norte requiere más coordinación. El presidente debe de formalmente designar a un coordinador especial de mayor nivel al Triángulo Norte para poder coordinar entre los países y la Casa Blanca.
  • Los Estados Unidos también debería de mantener inversiones en los esfuerzos regionales para realzar la seguridad de los ciudadanos a través del desarrollo de las instituciones que mantienen la ley y el justo desarrollo económico.

Reforzar las instituciones de la ley

  • Personajes internacionales, incluyendo los Estados Unidos, pueden y deben de asistir en crear y fortificar las fuerzas policiacas, judicaturas justas, e instituciones penales que pueden distribuir la justicia eficazmente y pueden establecer la responsabilidad y la ley en estos países. Con esa meta:
    • Los países del Triángulo Norte deben asegurar recursos a las instituciones legales por empezar a redirigir el dinero que en este momento está siendo usado para seguridad privada para el estado.
    • Debe de haber reforma policiaca y debe de ser enfocada en construir la fuerza policial conjunto a las comunidades.
    • La judicatura y los sistemas judiciales deben de extraditar las prosecuciones más difíciles a poderes supranacionales para asegurar la justicia tan siquiera por corto plazo.
    • Teniendo prisiones llenas a capacidad, los Estados Unidos debe de colaborar con la comunidad internacional – especialmente con la Union Europea y la ONU – quienes tienen los recursos necesarios y la capacidad disponible para lidiar con la situación de la región.
  • Muy seguido, el femicidio y la violencia doméstica van sin castigo en los países del Triángulo Norte. Estas naciones deben priorizar las prosecuciones de estos delitos para poder asegurar a las mujeres y niñas de su seguridad.
  • Los Estados Unidos y otras naciones deben de ayudar a fortalecer a la sociedad civil y su capacidad como medios de poder monitorear y hacer responsable a la seguridad, la justicia, y los sistemas penales.

Enfocarse en combatir las redes ilícitas

  • El tiempo ha llegado para que los Estados Unidos designe sanciones contra las organizaciones criminales que son responsables por el crimen y la violencia a través de la región, al igual que del tráfico ilícito a gran escala de los seres humanos que está ocurriendo allí y dentro de los Estados Unidos.
  • Los Estados Unidos debe dirigir su atención contra el dinero efectivo en bulto – la línea de vida de muchas de las organizaciones transnacionales, o TCO (por sus siglas en ingles). El gobierno estadounidense debe, por lo menos, reducir – si no totalmente eliminar – los billetes de alta cantidad.

Utilización de relaciones estratégicas

  • La administración del Presidente Obama debe de continuar influenciando la cooperación para la seguridad con Colombia y México al beneficio de los países del Triángulo Norte.
  • Dada la importancia del desarrollo económico, una estrategia exhaustiva debe de estar en lugar para mejorar la seguridad de los ciudadanos, y los Estados Unidos también tiene que continuar a influenciar al Banco Interamericano de Desarrollo – donde el país es el accionista mayoritario – como una fuente de recursos para los proyectos de desarrollo.

Combatir las causas fundamentales de la violencia y de la pobreza sistémica a través el Triángulo Norte no pasará de noche a la mañana. El crear una solución viable para procesar a los refugiados; el fortalecer los sistemas legales y a la seguridad del pueblo en esta región; y el combatir contra los TCO, son puntos importantes por dónde empezar. Con tiempo – y con un compromiso de la región conjunto a los Estados Unidos y otros países a través del Hemisferio Occidental – estos problemas podrán mejorar. Haciendo esto ayudará a los niños y familias para asegurar de que no tengan que hacer el largo y peligroso viaje a los Estados Unidos.

Dan Restrepo es Senior Fellow en el Center for American Progress. Silva Mathema es analista del equipo de inmigración del Centro.