Armas, Estados Unidos y los candidatos

Eugenio Weigend es un analista senior de política para el equipo de armas y crimen en el Center for American Progress.

Es tiempo de campañas electorales, lo que para nosotros significa que es tiempo para exigir que los candidatos presidenciales presenten planes enfocados a los problemas que preocupan a la ciudadanía. La situación que más nos preocupa es -sin lugar a duda– la inseguridad; lo dicen las estadísticas y la opinión pública. Alrededor del 61 por ciento de la población mexicana dijo que la inseguridad era el tema más preocupante, y en algunos estados como Nuevo León y Estado de México estos porcentajes suben a más del 70 por ciento. Por ello, esperamos que, dentro de las propuestas de seguridad de los candidatos, encontremos planes concretos para distintas situaciones como altos índices de impunidad, falta del tejido social, tráfico y consumo de drogas, así como su debate regulatorio, entre otras.

Sobre esta línea de propuestas sobre seguridad, líderes de opinión han alzado la voz para solicitar que se reduzca el uso y flujo de las armas de fuego. No hay que olvidar que las armas aparecen frecuentemente en homicidios, robos, y crímenes que ya no sólo corresponden a la delincuencia organizada. Específicamente sugieren se incorporen acciones como: campañas de desarme, iniciativas para sensibilizar a la población sobre la adquisición de armas, fortalecimiento en decomisos en aduanas, supervisión de carreteras y cierre de mercados ilícitos locales.

Para construir y abonar a este tipo de iniciativas ciudadanas, me gustaría añadir que cuando se habla de la violencia asociada con armas de fuego en México, inevitablemente se tiene que considerar el papel que juega Estados Unidos en este enredo. Cifras de la Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) sugieren que el 70 por ciento de las armas recuperadas –y rastreadas–en México provienen de Estados Unidos. Así mismo, la producción de armas en Estados Unidos ha aumentado de forma considerable; esto junto con sus regulaciones permisivas, han convertido a este país en el principal proveedor de armas legales e ilegales, no sólo para México, sino para otros países de la región.

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Este articulo apareció originalmente en Nexos.