Educación

Las Universidades que Entregan Servicios a los Hispanos no Reciben Suficientes Fondos Federales

Por Viviann Anguiano and Marissa Alayna Navarro | Publicado en Diciembre, 8 2020
Getty/Robyn Beck
Estudiantes participan en una ceremonia de graduación en Pasadena, California, el 14 de junio de 2019.

Nota de las autoras: El término “hispano” se usa sólo en referencia a las Instituciones al Servicio de los Hispanos (HSI, por sus siglas en inglés), porque es una designación federal oficial. En todos los demás casos, las autoras utilizan “Latinx”, un término inclusivo del género y que reconoce de manera más explícita la ascendencia latinoamericana. Los datos a los que se hace referencia en este análisis no distinguen entre estudiantes hispanos y Latinx.

La matrícula universitaria Latinx está aumentando, pero las universidades que entregan servicios a un gran número de esta población no tienen los recursos para apoyar a esos estudiantes de manera adecuada. De hecho, mientras los estudiantes Latinxs están ingresando a la universidad a tasas que superan su crecimiento en la población general -así como las tasas de inscripción de cualquier otro grupo racial-, aproximadamente sólo una cuarta parte de los que comienzan la universidad obtienen una licenciatura. Para mejorar la equidad racial y brindar a las nuevas generaciones la oportunidad de tener éxito en la universidad y la economía, el Congreso debe invertir un total de mil millones de dólares en instituciones que entregan servicios a hispanos (HSI, por sus siglas en inglés), las que inscriben colectivamente a 2,5 millones de estudiantes Latinxs.

El Congreso ha financiado un programa de subvenciones para HSIs -entre otras instituciones que prestan servicios a minorías (MSIs, por sus siglas en inglés)- durante casi 30 años para ayudar a las universidades a desarrollar su capacidad institucional de brindar un mejor servicio a los estudiantes Latinxs. Esto es importante porque muchos estudiantes Latinxs son de bajos ingresos, trabajan mientras están en la universidad para cumplir con obligaciones financieras y son los primeros en sus familias en ir a la universidad. Asimismo, tienden a matricularse en universidades públicas subfinanciadas, al tiempo que una financiación más baja se traduce directamente en peores resultados.

Lo que era una baja financiación de HSI hace 30 años se ha vuelto cada vez más insuficiente, dada la reciente explosión en la población de estudiantes que deben recibir apoyo. En 2019, el financiamiento total disponible para las HSIs representó sólo $87 por estudiante Latinx inscrito, en comparación con $1.642 por estudiante negro inscrito en universidades históricamente negras (HBCUs, por sus siglas en inglés).

Para tener una idea del tamaño correcto del programa HSI, el Center for American Progress calculó lo que se necesitaría para elevar el nivel de financiamiento por estudiante Latinx a la mitad del tamaño de lo que el programa HBCU brinda por estudiante negro.

Algunas diferencias en la financiación entre los diferentes tipos de MSIs son apropiadas. Primero, las HBCU y las universidades tribales (TCUs, por sus siglas en inglés) tienen un legado de servir a los estudiantes negros y nativo-americanos como una respuesta directa a la discriminación racial, papel que debe ser reconocido y preservado. Sin embargo, este no es el caso de la mayoría de las HSIs. En segundo lugar, una institución puede alcanzar el estado de HSI en función de la matrícula, sin demostrar un compromiso de entregar servicios a los estudiantes Latinxs. Finalmente, el financiamiento de las HBCUs se basa en una fórmula, es decir, que todas las universidades calificadas reciben fondos, mientras que las HSI sólo obtienen financiamiento si son elegidas en una competencia. Esto significa que, mientras las universidades calificadas perdedoras no reciben ningún financiamiento, las universidades ganadoras reciben más de lo que sugeriría la cifra total destinada de $87 por estudiante.

¿Qué es una institución que presta servicios a los hispanos?

Una institución que entrega servicios a los hispanos (HSI, por sus siglas en inglés), es una designación federal autorizada por la Ley de Educación Superior. Las universidades calificadas deben ser instituciones públicas o privadas sin fines de lucro que otorguen títulos, estén acreditadas y que inscriban al menos al 25 por ciento de estudiantes de grado Latinxs equivalentes a tiempo completo. Un poco más del 40 por ciento de las HSIs son universidades comunitarias públicas; el 28 por ciento son universidades públicas de cuatro años, y el 30 por ciento son instituciones privadas sin fines de lucro.* Los institutos pueden designarse como instituciones de múltiples tipos que prestan servicios a las minorías. Por ejemplo, 75 HSIs también son establecimientos que prestan servicios a los estadounidenses de origen asiático y de las islas del Pacífico (AANAPISIs, por sus siglas en inglés).

Las HSIs pueden buscar fondos que son exclusivos para ellas a través de tres programas competitivos de premios del Departamento de Educación de EE.UU. El más grande de estos es el Programa de Desarrollo de Instituciones al Servicio de los Hispanos, el cual recibió $124 millones en fondos para el año fiscal 2019, seguido por el Programa de Articulación y Tecnología Científica, Ingeniería o Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) de HSI y el Programa de Promoción de Oportunidades de Posgrado para Hispanoamericanos, financiado en $93 millones y $11 millones, respectivamente. Cada uno requiere que la mitad de los Latinxs y el cuerpo estudiantil completo sean de bajos ingresos, y que la institución tenga gastos bajos por alumno. En la mayoría de los casos, las universidades pueden recibir simultáneamente subvenciones de al menos dos de los programas. Sin embargo, una HSI que recibe una subvención de HSI tiene algunas limitaciones con respecto de recibir simultáneamente adjudicaciones disponibles para todas las instituciones que prestan servicios a las minorías, como el Programa de Fortalecimiento de Instituciones.

El único programa con financiación garantizada es el programa HSI STEM. Esto significa que el presupuesto de los otros dos programas -incluido el más grande de los tres- depende completamente de lo que el Congreso decida asignar cada año.

La financiación de las HSI es demasiado escasa y competitiva

Las instituciones que entregan servicios a las minorías se enfrentan colectivamente a la injusticia estructural de una financiación insuficiente. Los niveles de financiación para las MSIs que prestan servicios a personas de raza negra, Latinxs, nativos americanos, asiáticos e isleños del Pacífico, han estado consistentemente por debajo de lo que se necesita para servir eficazmente a estos grupos.

El total de fondos de HSI parece engañosamente alto en general, en comparación con otras instituciones que prestan servicios a minorías (vea la Tabla 1). Sin embargo, por estudiante objetivo -por ejemplo, estudiantes negros para HBCUs y estudiantes nativos para TCUs-, es el segundo más bajo, con $87. Mientras tanto, las AANAPISIs reciben la financiación más baja por estudiante,** mientras que a las instituciones predominantemente negras les va un poco mejor que a las HSI, recibiendo unos $115 aún insuficientes por estudiante objetivo.

La aguda competencia por la escasez de fondos entre las HSIs se puede ver claramente a nivel programático. Un claro ejemplo de esto es el Programa de Desarrollo de Instituciones al Servicio de los Hispanos, que está diseñado para impulsar la capacidad general de las universidades para servir a los estudiantes. En 2019, el Departamento de Educación recibió 223 solicitudes de subvenciones para nuevas concesiones y sólo fueron financiadas 43.

Si el Congreso financiara todos las HSIs a la mitad de la cantidad de fondos por estudiante objetivo en las HBCU, se requerirían $821 para cada uno de los 2,5 millones de estudiantes Latinx, con un costo total de $2 mil millones. Sin embargo, dado que el programa de HSI es competitivo -es decir, que no todas las instituciones solicitan o reciben fondos-, un paso inicial significativo sería proporcionar fondos suficientes para que la mitad de las HSIs pudieran recibir montos equivalentes al 50 por ciento de la cantidad de fondos por estudiante objetivo en las HBCU por la mitad de su matrícula de Latinxs, por un total de mil millones de dólares.*** Esto reconoce que sólo aproximadamente la mitad de las HSIs -alrededor de 215 instituciones- podrían finalmente recibir fondos del programa.

Junto con un mayor financiamiento para las HSIs, otra solución podría ser implementar estándares más altos para garantizar que las HSIs presten servicios intencionalmente a los estudiantes Latinxs, en vez de simplemente obtener crédito por un cuerpo estudiantil al que podrían no estar particularmente atentos. Por ejemplo, Excelencia in Education ha desarrollado un marco para identificar una estrategia institucional integral para entregar servicios a los estudiantes Latinxs, basado en tres componentes centrales: datos, práctica y liderazgo. Ellos están mirando a instituciones que rastreen datos importantes como la inscripción y la retención, al tiempo que implementan intencionalmente políticas basadas en la evidencia para mejorar los resultados de éxito de los estudiantes Latinxs en sus campus. Los estándares más altos podrían comenzar con opciones más pragmáticas a nivel institucional, como el desglose de datos de retención y transferencia. Alternativamente, se podría solicitar a los beneficiarios de los programas de HSI que informen cómo mejoran los logros universitarios Latinxs en sus campus, con la ayuda de nuevos fondos, a través de medidas como auditorías de equidad.

Conclusión

Para ser claros, cualquier mejora en la financiación federal para las HSIs no debe hacerse a expensas de otras instituciones que prestan servicios a las minorías. Asimismo, junto con una nueva inversión importante en HSIs, el Congreso debería aumentar sustancialmente la cantidad total de fondos para las MSIs. La buena noticia es que el Congreso ha reconocido recientemente la importancia de las MSIs. La Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por el Coronavirus (CARES, por sus siglas en inglés) aprobada en marzo, creó una reserva de más de mil millones de dólares para las MSIs. En enero, el Congreso asignó $255 millones en fondos permanentes para los programas MSI STEM en la ley bipartidista Fomento del Talento de los Estudiantes Universitarios a través de Liberar los Recursos para Educación (FUTURE, por sus siglas en inglés).

Pero una nueva acción considerable sobre las HSIs es particularmente urgente ahora y tendría impactos de gran alcance. Los expertos predicen que 6,2 millones más de estudiantes Latinxs necesitarán obtener un título universitario durante los próximos 10 años para que los Estados Unidos recupere la mejor posición internacional en la finalización de la universidad, satisfaga las necesidades de la fuerza laboral y vea una fuerte recuperación de la pandemia. Esto significa que una nueva inversión importante no sólo redundaría en beneficio de una de las poblaciones de más rápido crecimiento en los Estados Unidos: valdría la pena para todos.

Viviann Anguiano es directora asociada de Educación Postsecundaria en el Center for American Progress. Marissa Navarro es asistente especial de Educación Postsecundaria en el Centro.

Las autoras desean agradecer a Excelencia in Education, UnidosUS y a la Hispanic Association of Colleges and Universities por su revisión de esta columna.

* Nota de las autoras: estas cifras se basan en el análisis de los autores de los datos de la Matriz de Elegibilidad de 2020 del Departamento de Educación de EE.UU.

** Nota de las autoras: una posible explicación de la escasa financiación dirigida a los estudiantes en las instituciones AANAPISIs es que algunas de ellas también califican como establecimientos que prestan servicios a las minorías en otros programas. Por ejemplo, algunos de los campus de la Universidad Estatal de California son HSIs y AANAPISIs, pero no pueden recibir adjudicaciones de ambos programas.

*** Nota de las autoras: esta cifra se basa en el análisis de los autores de los datos de inscripción no duplicados de 12 meses de 2018-2019, del Centro Nacional de Estadísticas Educativas, así como los datos de la Matriz de Elegibilidad 2020 del Departamento de Educación de EE.UU.