Economía

El Proyecto de Ley Del Salario Mínimo de Murray-Scott: Una Doble Ganancia Para Las Familias y Los Contribuyentes

Publicado en Abril, 30 2015
AP
Sen. Patty Murray (D-WA) speaks at the Joint Base Lewis-McChord in Washington state, October 2014.

El 30 de Abril, se anticipa que la Senadora Patty Murray (D-WA) y el Represente Bobby Scott (D-VA) anunciarán una nueva propuesta para aumentar el salario mínimo federal a $12 por hora para el año 2020. El Acta para Aumentar el Salario o Raise the Wage Act introduciría al nuevo salario mínimo lentamente, empezando con $8 por hora en el año 2016 y aumentando en incrementos de un dólar por año a través de los cuatro años siguientes. Empezando en el año 2020, el salario mínimo seria indexado a la inflación para proteger su valor en el futuro. Además, la propuesta de Murray y Scott eliminarían lentamente lo que se conoce como el salario mínimo de propinas, que se ha quedado trancado en $2,13 desde el año 1991.

Si fuese aprobado, el resultado más importante del proyecto de ley de Murray-Scott sería un aumento ya atrasado por mucho tiempo para los trabajadores que están sufriendo. Un cuerpo grande de investigación económica ha explorado los beneficios de los aumentos al salario mínimo: aumentos anteriores a los salarios mínimos federales, estatales, y locales han aumentado los ingresos y han reducido la pobreza de las familias trabajadoras de bajos ingresos sin conducir a la pérdida de empleos.

Han pasado seis años desde que el salario mínimo federal de $7,25 por hora fue aumentado; cada año, su poder adquisitivo disminuye a medida que aumentan los niveles de precios. A pesar del éxito de las campañas recientes a nivel estatal y local, 21 estados han permanecido atados a $7,25 desde el año 2009.

Estos beneficios se han vuelto cada vez más importantes en las secuelas de la Gran Recesión. Los trabajos que han regresado durante la recuperación se concentran desproporcionadamente en sectores de baja remuneración, como los servicios de venta al por menor. Por otra parte, un gran y creciente porcentaje de trabajadores con salarios bajos de hoy no son adolescentes o asalariados adicionales o secundarios; en cambio, son adultos con experiencia laboral significativa y padres que crían a niños pequeños. El estancamiento del salario mínimo federal afecta desproporcionadamente a las mujeres y a los trabajadores de color, frustrando los esfuerzos para hacer frente a la desigualdad salarial y la desigualdad de ingresos.

Las familias trabajadoras, sin embargo, no son el único grupo que se beneficiaría de un aumento al salario mínimo. Aumentar el salario mínimo ayudaría a todos los contribuyentes estadounidenses a ahorrar significativamente.

El salario mínimo actual de los Estados Unidos es un salario de pobreza: Muchos trabajadores de tiempo completo que reciben salario mínimo viven dentro o cerca del nivel de pobreza federal. Esto significa que muchos deben recurrir a la asistencia pública como la asistencia nutricional y Medicaid para poder llegar al fin de mes. Al permitir que las empresas les paguen salarios de miseria a sus trabajadores, los legisladores han ignorado su responsabilidad legal de compensar adecuadamente a sus trabajadoresdejando a los contribuyentes estadounidenses pagando las consecuencias. Investigadores de la Universidad de California en Berkeley recientemente estimaron que los bajos salarios cuestan a los contribuyentes $152,8 mil millones cada año. Sin embargo, para los trabajadores que no pueden llegar al fin de mes con sus ganancias ínfimas, los programas de asistencia pública son fundamentales para poder sobrevivir.

En un estudio reciente, el Center for American Progress analizó el impacto de previos cambios al salario mínimo en un programa en particular el Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria, o SNAP por sus siglas en inglés, previamente conocido como cupones alimentarios. El estudio encontró que el aumento al salario mínimo resulta en reducciones significativas en la matriculación y gastos asociados con SNAP. Cuando se aumentan los ingresos de los trabajadores, algunos terminan dependiendo menos de los beneficios de SNAP mientras que otros ven a sus ingresos sobrepasar el umbral de elegibilidad para SNAP, que se encuentra en 130 por ciento del nivel federal de la pobreza.

Dado que los beneficios de SNAP disminuyen por sólo $0.30 por cada dólar adicional ganado, los trabajadores se benefician mucho más de un aumento salarial que de salarios bajos y mayores beneficios de SNAP. Los contribuyentes, por su parte, gastan menos dinero en SNAP. El resultado es una situación donde ambos ganan, tanto los trabajadores de bajos salarios y los contribuyentes. En la siguiente tabla, los resultados de este estudio se aplican al proyecto de ley de Murray-Scott, tomando en cuenta los salarios mínimos de los estados en el 2015 y usando los datos más recientes de SNAP disponibles. Si la inflación promedio coincide con la tasa deseada de la Reserva Federal de 2 por ciento por año entre ahora y el 2020, el salario mínimo del proyecto de ley de Murray-Scott, $12 por hora sería equivalente a alrededor de $10,87 en dólares de hoy. Cuando se aplique plenamente, el aumento de los ingresos de los trabajadores de un salario mínimo de este valor causaría que los gastos de SNAP caigan por un estimado 5,3 mil millones de dólares cada año en dólares actuales, ahorrando a los contribuyentes más de 7 por ciento en gastos totales de SNAP. Debido a que el proyecto de ley indexaría el salario mínimo a la inflación a partir del año 2020, el salario mínimo aumentaría aproximadamente en la misma proporción que los niveles de beneficios de SNAP a partir de entonces, ya que el umbral de elegibilidad SNAP también está indexada a la inflación. En consecuencia, los ahorros de los contribuyentes durante la década posterior serían 10 veces más de los ahorros de $5,3 mil millones en un año, situándose en $52,7 mil millones en dólares actuales.

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Nadie que trabaja a tiempo completo debería vivir en la pobreza. Además de garantizar la dignidad básica y la protección de la seguridad económica de las familias trabajadoras, un salario mínimo más alto otorgaría varios beneficios adicionales, incluyendo ahorrar a los contribuyentes estadounidenses miles de millones de dólares. En lugar de recortar los beneficios de SNAP—como algunos han propuesto recientemente —los legisladores podrían utilizar un aumento del salario mínimo para reducir los gastos de SNAP de una manera que beneficiaría a los contribuyentes, impulsaría la economía, salvaría puestos de trabajo, y dejaría a las familias trabajadoras en una mejor situación. El Acta para Aumentar el Salario o Raise the Wage Act representa una nueva generación de políticas de salario mínimo que podría hacer que estos beneficios sean una realidad.