Seguridad Nacional y Política Internacional

La Lucha Izquierdista

Publicado en Junio, 30 2006

Enrique Krauze expone, en la revista norteamericana The New Republic, que Andrés Manuel López Obrador, el candidato perredista, es una manifestación de los caudillos mexicanos de los siglos pasados. Para Krauze: el pasado de AMLO prevista una edad oscura para México bajo su liderazgo Así, Krauze, con su motivo político, presenta a los americanos la política mexicana.

Krauze es un verdadero experto en este tipo de biografía. En sus libros Krauze manipula información biográfica de varios líderes mexicanos y los incorpora en un gran mito de México. El peor error de su obra es que el cree a priori que los individuos, más que cualquier cosa, cambian la historia, y en esto él niega otras características que han afectado la vida mexicana.

Sin discutir las circunstancias políticas, Krauze llama el señor López Obrador un “radical y populista, y con un elemento escalofriante de mesianismo político.” Krauze pretende como si el protesto político de AMLO en 1994 era fuera de lo normal y Krauze supone que AMLO haría lo mismo si pierda este julio. Krauze ignora las variantes manifestaciones de los años ochentas y noventas, incluyendo la insurrección de panistas en Chihuahua en 1986 cuando las manifestantes controlaron los puentes de la frontera. La manifestación de AMLO era parte de un gran movimiento cívico contra la autocracia del PRI.

Krauze no solo malinterpreta la historia mexicana, no entiende que la elección de AMLO puede consolidar, y no retrasar, la transición democrática mexicana. AMLO está atrayendo un público que para muchos años ha quedado a las afueras del discurso político. Los pobres, a través de AMLO, están comentando sobre su situación. Los años noventas introdujeron muchos cambios políticos y económicos, pero la mayoría de la gente no sintió los afectos de aquellas reformas. Ahora los pobres desean implementar reformas que son más adecuados para México. A Krauze, se le ha olvidado esta actividad política.

Krauze, allí en su banqueta intelectual, vea en AMLO y la izquierda-pobre un enemigo contra su liberalismo más refinado. A causa de esta pelea izquierdista, Krauze no ha apoyado a AMLO y la campaña perredista a favor de igualdad y oportunidad.

En un país donde instituciones democráticas son débiles, la participación electoral ha bajado, la sociedad civil se ha desaparecido, y la continuación de corrupción y criminalidad ha socavado la legitimidad del gobierno, es imperativo que México trabaje para incluir todas partes de la nación para consolidar y fortalecer la democracia.

México por tantos años ha ignorado la voz de los pobres. No es decir que solamente los pobres son la legitima voz de la nación, pero en crear una nación más inclusiva y democrática es obligatorio que las opiniones de toda la gente forman parte en un dialogo nacional. Tal vez la elección de un perredista pueda, por fin, poner todos mexicanos en el mismo plano.

AMLO, por su parte, ha caminado como cojo durante esta campaña y hay muchas críticas sobre su trabajo como regente. Pero Krauze ha tomado sus fallazos y le ha convertido en diablo el candidato. Krauze instala López Obrador en su gran novela de México, pero el escritor no dedica suficiente espacio su trato para explicar la característica más interesante de esta elección: la movilización de los pobres.

Aunque Krauze quiere diminuir el carácter de AMLO, el intelectual no puede cambiar el hecho que aquel candidato-perredista ha iluminado un público desafectado cuyas preocupaciones necesitan ser contestados por cualquier hombre quien gana la elección presidencial.